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Mostrando las entradas de noviembre, 2017

Me tomo un omnibus que parte hacia el sol poniente.

Me tomo un omnibus que parte hacia el sol poniente. A veces salto de un bus a otro y todos son distintos. Ya lo he hecho varias veces. Hay buses grandes y chicos, proletarios y ricos. Los hay revolucionarios y conservadores. Los hay sobrios y también otros en los que hasta el conductor va borracho. Los buses lentos me aburren y me descomponen, me dan ganas de vomitar. Los buses rápidos no aburren, pero temo llegar a mi destino demasiado rápido. Aún no he encontrado un bus que me conforme. A veces miro triste al cielo por la ventanilla y me pregunto si no habrá otra forma de viajar. También a veces me siento cansado de los mareos, de mear incómodo en el baño del bus, de caerme por el pasillo tras una frenada violenta del conductor, de estar siempre tratando de vender caramelos a los pasajeros, de cederles el asiento a las ancianas, los pedos, las conversaciones tontas de los pasajeros… Me dicen que mi bus no es tan malo en realidad. Que hay algunos en los que se p...

Alquitrán

El tedio de masticar alquitrán azucarado, caminando por las calles oscuras de mi ciudad de alquitrán. Demasiado rápido para quedarme y muy lento para irme. Me quedo, pero masticando alquitrán. Alquitrán podrido en escuelas, facultades, prostíbulos y palacios legislativos. Enseño alquitrán, me pagan alquitrán y compro alquitrán. Alquitrán por alquitrán. Las tres dimensiones de la realidad, la santísima trinidad y todo eso: los tres barrotes de la ventana de la percepción. Siempre realidad, siempre fría y triste realidad (los adoraadores del ser son los carceleros) A veces olvido y puedo recordar el contemplar. Tristes a veces que las carcajadas siempre a veces siempre de gargantas de cáñamo. Onírico juego que  empieza con ensueños y termina con la realidad que abofetea. Me despierto, despierto en mi cama, abofeteado y sucio de alquitrán.

pozo sos curos

La mala muerte, mala suerte atraía, y la mala suerte a la muerte atraía. Así como la luna es el pulmotor del buen escritor, también es su refugio y subterfugio, cuando acecha el reflejo de la muerte mala, que la mala suerte atrajo...