El tedio de masticar alquitrán azucarado,
caminando por las calles oscuras de mi ciudad de alquitrán.
Demasiado rápido para quedarme
y muy lento para irme. Me quedo, pero masticando alquitrán.
Alquitrán podrido en escuelas, facultades,
prostíbulos y palacios legislativos.
Enseño alquitrán, me pagan alquitrán y compro alquitrán.
Alquitrán por alquitrán.
Las tres dimensiones de la realidad, la santísima trinidad
y todo eso: los tres barrotes de la ventana de la percepción.
Siempre realidad, siempre fría y triste realidad
(los adoraadores del ser son los carceleros)
A veces olvido y puedo recordar el contemplar.
Tristes a veces que las carcajadas siempre
a veces siempre de gargantas de cáñamo.
Onírico juego que empieza con ensueños
y termina con la realidad que abofetea.
Me despierto, despierto en mi cama,
abofeteado y sucio de alquitrán.
caminando por las calles oscuras de mi ciudad de alquitrán.
Demasiado rápido para quedarme
y muy lento para irme. Me quedo, pero masticando alquitrán.
Alquitrán podrido en escuelas, facultades,
prostíbulos y palacios legislativos.
Enseño alquitrán, me pagan alquitrán y compro alquitrán.
Alquitrán por alquitrán.
Las tres dimensiones de la realidad, la santísima trinidad
y todo eso: los tres barrotes de la ventana de la percepción.
Siempre realidad, siempre fría y triste realidad
(los adoraadores del ser son los carceleros)
A veces olvido y puedo recordar el contemplar.
Tristes a veces que las carcajadas siempre
a veces siempre de gargantas de cáñamo.
Onírico juego que empieza con ensueños
y termina con la realidad que abofetea.
Me despierto, despierto en mi cama,
abofeteado y sucio de alquitrán.
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