Despertad
entonces, oh jóvenes viejos, despertad y ved lo que os rodea:
Os educaron
y dijeron que había que dudar de todo, y eso los llevó al nihilismo cobarde de
nuestra generación. Esta generación contra la cual se manifiesta este cínico
deprimido.
“La
banalización del mal” no proviene de regímenes totalitarios del siglo XX sino
que es algo adquirido desde que nacemos.
Las
vanguardias de los movimientos juveniles fueron fagocitadas por “el sistema” o
“el leviatán” o lo que sea que nos está consumiendo de a poco, diciéndonos que
todo está bien mientras nos meten un pepino
transgénico por el agujero del honor. El militante radical de los ´60
fue sustituido por el hippie pacifista y ambientalista. El hippie, sustituido
por el punky, más violento irracional y autodestructivo.
¿Y ahora?
Nada.
Jóvenes conformistas y “posmos”. Los más jugados andan vestiditos con
indumentaria pseudo punk-hippie con un barniz de conciencia social.
Todos se
creen progres a la hora de votar al Frente Amplio o fumarse un porrito, pero
cuando vemos a un niño pidiendo monedas en una esquina miramos para otro lado.
Y es que la clase media es cobarde y alcahueta, que admira al rico y le teme al
pobre. Absorbida por rutinas absurdas es incapaz de otra acción que no sea
trabajar y satisfacer sus necesidades frívolas.
Escucho un
remix de Smell like teen spirit con música electrónica y pienso que refleja
bien nuestra época. Diversión tonta y alocada. Como las drogas que consumimos
cada tanto para escapar del hecho de ser un boludo sin otra meta que la
búsqueda de la felicidad individual y material.
Somos una
generación sin pasión. Que no se la juega. Todo tiene que ser seguro. (Relajo
pero con orden…) Da la sensación de que nada es sincero: las bandas de rock con
olor a plástico; la FEUU llena de pequeñoburgueses y aprendices de político; un
PIT-CNT manso y obsecuente con la “alta investidura” de nuestro Señor
Presidente.
“Hay que
privatizar y desregular la economía”, dicen. Y entonces todo se desregula,
incluso las relaciones de pareja. Somos consumistas de cosas y también de
personas. Lo importante es tener la mayor cantidad de parejas bellas posibles
en poco tiempo, pero escúchame joven: cuando adornes tus modales, tu cara y tu
cuerpo para agradar a los demás, no olvides cultivar tu alma! Porque un alma
vacía no cambia con una tv plasma o con una pareja bella. No cambia, como la
frivolidad de los amantes posmodernos, que aman sin pasión y se besan solo para
las redes sociales.
Por eso no
lloren, cuando este cínico deprimido, (tal vez) jale el gatillo y convierta
este manifiesto en un epitafio.
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